Desde que entro a la piscina hasta que salgo no paro de llorar, y es que me molesta mucho que me salpiquen la cara, y nos podeis imaginar lo mal que lo paso cuando me meten debajo del agua y no puedo llorar a gusto...


Y la profesora es una brujita que me quiere llevar...

No hay juguetes que valgan...

Papá salvameeeeeee....
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